regalos de navidad

LA NAVIDAD: ALGUNAS ORIENTACIONES ACERCA DE LA COMPRA DE REGALOS

Como padres os enfrentáis a la difícil tarea de elegir, orientar a vuestros familiares y comprar los regalos y juguetes de Navidad. La televisión, la publicidad y la sociedad de consumo en la que estamos, tienen unos objetivos ajenos a las necesidades y al desarrollo adecuado del niño, comercializando su ocio creándole deseos que no corresponden a veces con su edad o con sus posibilidades económicas. Por tanto, estos medios de transmisión de necesidades no pueden ser los que os orienten sobre la compra de los regalos de vuestros hijos.

Para hablar sobre este tema, pueden ser de utilidad algunas de las ideas que expongo seguidamente:

El “DESEO” surge de la ausencia de algo


Cuando tenemos de todo perdemos los deseos, pero perdemos la ilusión por las cosas, estamos saciados y todo no hastía y aburre.

Sin deseo no hay placer. No hay placer en comer, en amar, en esperar, ene tener objetos nuevos, etc… Permitamos que surja el deseo en los niños y no lo abortemos colmándolo antes de tiempo.

El deseo de comprar de los padres prevalece, en ocasiones, por encima de los deseos de tener cosas de los niños. Escuchemos sus deseos y necesidades, no los nuestros o nuestro afán de lucirnos con las cosas que nuestros hijos tienen.

Cuando un niño tiene cosas que no corresponden a su edad 


En ocasiones los padres solemos dar regalos que son propios de niños más pequeños, les infantilizamos. Cuando les damos cosas que son propias de edades superiores no los desarrollamos adecuadamente, sino que les hacemos perder la ilusión de utilizar ese juego, ese objeto, ese deporte, excursión o actividad, y tampoco lo hacen cuando tienen la edad de hacerlo.

El consumo produce adicción


Cada vez se necesitan más cosas, en menos tiempo, cambiarlas más rápidamente, se agota antes la ilusión por las mismas, etc. La adicción a las cosas se genera desde edades tempranas.

Cuanto más adultos hay alrededor de un niño, más personas hay para regalar, comprar, dar, disculpar, etc. Y con más frecuencia tiene objetos, juguetes, ropa, etc. que no necesita, pero se acostumbra a tenerlas y no valorarlas.

Si las cosas que se estropean se sustituyen enseguida por otras, para que así el niño no sufra, se acostumbra a que las cosas tienen poco valor, y sobre todo que él puede romper o perder las cosas sin que a nadie le importe. Las cosas se desvalorizan y el consumo se incrementa.


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